Siempre he sabido que el mundo de la política en este país está sembrado de auténticos genios. Muchos son unos artistas, esto quiere decir que hacen de la disciplina política un arte. Y uno de éstos es sin duda Joan Saura. Pensar que éste hombre está intelectual y culturalmente por encima del resto de los mortales es quedarse corto.

Resulta que el señor Saura es el conseller de Interior de la Generalitat catalana, y él solito ha sido capaz de idear el paso que tiene que dar la sociedad para que ésta sea un lugar maravilloso y próspero donde no ocurran cosas malas. Aunque parezca mentira es verdad, Saura ha dado con la fórmula para acabar con la delincuencia. Y lo ha hecho por medio de una propuesta pública: “Se deben legalizar todas las drogas para combatir el narcotráfico”.

Ante semejante derroche de brillantez política y sentido común no hay nada que hacer. Más vale callar y quitarse el sombrero. Esto solamente nos da derecho a aplicar la norma, porque la propuesta de Saura es tan inapelable que ha dejado de ser una propuesta y ya se la puede considerar una norma. Por lo tanto legalicemos también el robo a gran escala, para que así ya no haya bandas de rumanos que se dediquen a asaltar chales, que cada uno robe lo suyo y le dé salida según le plazca. Esto servirá para combatir el mercado negro de joyas y obras de arte. O ya de paso podemos legalizar el fraude inmobiliario, de modo que cada uno podrá recalificar los terrenos que quiera y edificar en sitios que no sean urbanizables. Así ya no nos harán falta los concejales de urbanismo y podremos combatir la corrupción en la clase política.

Pero se me ocurre una norma mejor todavía, hay que legalizar el asesinato con arma blanca. Esta medida nos permitiría acabar con el tráfico de armas de fuego. Si un tipo nos empuja en una discoteca o se nos cuela en la cola del Carrefour podemos poner orden sin ir a la cárcel. Además mataríamos dos pájaros de un tiro porque dejaríamos en paro a los etarras, ya que podría ir Otegui personalmente a ajustar cuentas con Zapatero o Rajoy sin la necesidad de recurrir a expertos en la colocación de artefactos explosivos.

Por tanto secundo la propuesta de Joan Saura sobre la legalización de las drogas, sin duda es lo mejor. Porque además, después de que el conseller matizara que con esta propuesta su “intención no es estimular el consumo”, uno se queda más tranquilo. Porque sirve para llegar a la conclusión de que si se legaliza la prostitución infantil para acabar con los proxenetas, no implica que aumente el abuso sexual a los niños. Aunque éste sea legal no quiere decir que haya que hacerlo, o lo que es lo mismo: si el que abusa de un niño se libra de la cárcel no va a hacer por ello que haya más pederastas. Lógica aplastante.

Solo le diré una cosa al señor Saura: legalizar una actividad implica establecer una ley que regule dicha actividad. Regular implica a su vez decidir quien es apto y quien no para llevar a cabo esa actividad. Para ser apto uno tiene que cumplir un procedimiento o unas condiciones. Y siempre va a haber alguien que decida saltarse las condiciones y no cumplir con los requisitos para ser regulado, sin que ello implique renunciar a llevar a cabo la actividad. Su teoría se cae por su propio peso. Dedíquese a cultivar su cuerpo señor Saura, que para decir tonterías ya están el resto de los políticos.

Aquí dejo un enlace a la noticia.

Fdo: Maitane Zuloaga