El pasado domingo se jugaba en Japón la final del Mundialito de clubes, en otras palabras, la final de la antigua Copa Intercontinental. Y allí estaba el Futbol Club Barcelona, que parcía predestinado a ganar ese partido, en semifinales ya había goleado al América de Méjico por un contundente 4-0 haciendo gala de ese jogo bonito que se le presupone antes de empezar todos los partidos. Pero esto era una final y es el Barça, que juega muy bien todos los partidos pero en las finales parece que se le apaga la bombilla y no sabe bien quien es y lo que es peor, de lo que es capaz.

Aunque han pasado unos meses, la última final que ha jugado ha sido la de la Supercopa de Europa y el Barcelona se vió doblegado por un buen Sevilla que se acabó llevando el título. Y en la final de la Champions, el Barcelona sufrió para ganar a un Arsenal que jugó gran parte del partido contra diez, aunque esta vez si que se alzó con el trofeo.

Ese bloqueo de las finales lo volvió a sufir el conjunto azulgrana, que esperaba conseguir este título ya que es el único que le falta, (en España solo lo poseen el Atlético de Madrid y el Real Madrid).

Salió como apagado pero siendo mejor que su rival, el Internacional de Porto Alegre (rival del Gremio, equipo en el que se crió Ronaldinho), siguió siendo así el resto del partido, el Barcelona atacaba sin ganas y el Internacional se esmeraba más en que no le metieran que en meter, pero en una salida del Inter sobre el minuto 80 logró entrelazar una jugada y Adriano marcó el 1-0, en Barcelona no se lo podían creer, todo el partido tranquilos y reciben un gol justo al final. Apenas quedaba tiempo y ya nada pudo hacer, el título se marchó para Brasil y el Barcelona hace 16 horas de vuelo para volver con las manos vacías.
Otra vez será.

Lo que no entiendo muy bien es porqué la FIFA que debería salvaguardar a los jugadores hace un partido en Japón (país que prefiere el beisbol al futbol) y a unas horas intempestivas para los jugadores que sufren el Jet Lag, tanto brasileños como españoles, pero bueno, es un título bonito que todos quieren tener es sus vitrinas.

Foto: Eurosport

Fdo: Pedro Vila